José Cosano

La Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba como secuela de las últimas elecciones celebradas el pasado día 12 de mayo de 2016 ha renovado su Junta Rectora y, por ende, a su Director. Me cabe el honor de presidir una institución cuya trayectoria vital alcanza ya su bicentésimo sexto año de existencia. No es poca la responsabilidad personal y social, el compromiso y el privilegio que asumo junto a mis compañeros de equipo pilotando el próximo cuatrienio esta corporación de Derecho Público de naturaleza esencialmente cultural que tiene como finalidad principal el fomento de los trabajos de investigación en todas las ramas y la difusión pública de toda clase de conocimientos y actividades científicas, históricas, literarias y artísticas. 

El diseño, planificación y desarrollo de todas éstas, tendente como es obvio al cumplimiento de nuestros fines, está en sintonía con el impulso ambicioso a la vez que humilde de continuar con el trabajo emprendido por todos aquellos que no precedieron en este cargo sin que podamos obviar algunos temas tan sensibles al cuerpo académico, como la vuelta a casa, la vuelta a nuestras sedes, que requerirán una dedicación especial por nuestra parte. Ello no impedirá que nuestra Real Academia, como cualquier homónima española o europea, continúe siendo celosa guardiana de su pasado y esté siempre presta a ser fecundada por aquellas ideas emergentes que le conduzcan a una permanente renovación gracias al esfuerzo de sus miembros, de su capital humano, que con buena dosis de voluntad ensamblan razón e imaginación, tradición e innovación, única forma de poder transmitir el saber con total independencia.

En los últimos años nuestra institución ha aumentado notablemente su actividad, se ha abierto más a la comunidad científica y a la sociedad en general, acomodándose a los nuevos tiempos y estableciendo relaciones más intensas y frecuentes con otras instituciones de dentro y de fuera de la provincia. En este extremo hemos de dar ahora un nuevo impulso a lo hasta aquí realizado que traspase las fronteras nacionales y reactive su presencia tanto en Europa como al otro lado del Atlántico.   

Si su limpia trayectoria le hizo merecedora de la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba (2002), la Medalla de Santo Tomás de Aquino de la Universidad de Córdoba (2004) y el Premio de la Asociación Arte, Arqueología e Historia no es menos cierto que la Federación de Peñas Cordobesas  y la Asociación Lírica Cordobesa le ofrecieron el Festival Flamenco y la Semana Lírica en el año 2005. Tales concesiones y dedicatorias sirvieron y sirven de estímulo a quienes desde la Real Academia de Córdoba trabajamos en pro de las Ciencias, de las Letras y de las Artes para bien de la sociedad y de los ciudadanos.

Resta finalmente explicitar que la Real Academia estará en sintonía con lo que actualmente se le demanda a cualquier institución bien estructurada. Este objetivo no es otro que el asumir la sed de ética o responsabilidad social que le corresponde dentro de una sociedad organizada que quiere estándares de excelencia y calidad en las actividades y cometidos que les son propios. Esta sed de ética, esta sed de responsabilidad social, ha de ser compatible y contribuir al mantenimiento de la libertad de acción e iniciativa en la defensa de nuestros legítimos intereses institucionales sin privar al pleno de la corporación del análisis y evaluación de los impactos que puedan generar acciones, propias o foráneas, en el entorno social y ambiental más próximo.

Dr. José Cosano Moyano

Director de la Real Academia de Córdoba